La dedocracia digital

La corrupción política presenta diversas definiciones en la doctrina según se enmarque en términos legales estrictamente o abarque a supuestos de moral pública.

En general se refiere a los delitos realizados mayoritariamente por representantes públicos que abusan en el ejercicio del poder y aprovechan su capacidad de influencia para apropiarse de los recursos del estado y los emplean en su propio beneficio.

Existen cientos de términos que, cada uno con sus peculiaridades, determinan el tipo de delito y como se comete. Tipificar todos los delitos de corrupción supone un esfuerzo titánico por las múltiples variables, son habituales el cohecho o soborno, el nepotismo o trato de favor a familiares o amigos, el tráfico de influencias o privilegiar determinadas actuaciones, la prevaricación o como tomar decisiones a sabiendas que son ilegales, la malversación o desfalco… el catálogo y sus variantes es prolijo.

Sin embargo la corrupción comienza en el seno de los partidos políticos y más concretamente en sus sistemas de elección y selección de candidatos y representantes orgánicos. La manera en que se organiza un partido político es determinante en la aparición de la corrupción y sobre todo en los sistemas clientelares donde se deciden quienes van a ocupar puestos de representación pública en instituciones o bien quienes van a ser nombrados a dedo como asesores, cargos de confianza, delegados, coordinadores, etcétera.

Los diferentes partidos políticos tienen libertad de elegir a sus candidatos siempre y cuando respeten la democracia interna y es aquí donde reside el núcleo gordiano sobre el que esta web quiere incidir.

Al hilo de las denuncias sobre la elección de candidatos de Ciudadanos en un proceso de primarias se han venido sucediendo una serie de hechos que han puesto sobre el tapete el significado de la democracia interna en dicho partido y sobre el papel de los afiliados, su actividad y los derechos para convertirse en representantes públicos.

La discusión en los foros se abre paso con vehemencia y salen a colación los conceptos de mérito, talento, liderazgo asociados a la capacidad intelectual, la experiencia y la oratoria y también otros conceptos como son la mediocridad, el currículo, el interés, la ambición.

Dedocracia quiere poner sobre la mesa los defectos de la democracia interna y al mismo tiempo proponer las ideas que permitan mejorar los partidos y la calidad de sus representantes, pero sin olvidar su origen debe realizar el seguimiento de las acciones judiciales, si fuera el caso, para que se persiga el fraude y la farsa de la democracia interna.

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